sábado, abril 05, 2008

Las criaturas de cera vivientes


Podría decirse que Casanyes fue el alumno aventajado de Ibáñez. Comenzó titubeante, calcando viñetas, pero poco a poco se fue soltando, cogiéndole el pulso a los personajes. Los de "arriba" se dieron cuenta de que tenían un más que aprovechable émulo de Ibáñez, sobre todo por sus destacables y originales historietas de 6 páginas en varias cabeceras. El siguiente paso fue proponerle realizar historias largas. Así se convirtió en el primer apócrifo que tuvo el honor de montar 44 páginas de aventuras de los agentes. Sólo fueron dos, Las criaturas de cera vivientes (inédita en la actual Olé), que comenzó a publicarse en Mortadelo número 588, con finalización en el 595, y El caso de los párvulos (Mortadelo 628-636), ambas de 1982, tras las cuales se centraría en aventuras largas de Sacarino.
Las criaturas de cera vivientes tiene el mérito de ser una historieta apócrifa que al contrario de otras, es refrescante y entretenida.
El argumento es nimio, y tampoco excesivamente original: El profesor Estafilocóquez, científico ex-empleado de la TIA, se escapa del sanatorio en el que fue recluído por el Súper, y busca venganza haciendo revivir a las criaturas del museo de cera de los horrores. Los agentes deberán enfrentarse contra ellas individualmente, buscando la forma de eliminarlas.
Este hilo argumentar toma elementos de aventuras dispares (Los monstruos, el elixir de la vida, pánico en el zoo, etc..), pero con un tratamiento si no novedoso, sí al menos algo diferente de lo que se venía viendo hasta ahora.
El comienzo de la historia nos pone en situación, presentándonos al malo, alejado de los estereotipos marcados por Ibáñez, físicamente hablando, y a los monstruos de cera, también sutilmente diferentes a lo visto con anterioridad. Y es que aquí, Ramón María Casanyes, no disimula su propio estilo, y a los personajes nuevos, ya sea en el pelo, las facciones, o en detalles de la ropa, les da su propio toque de originalidad. Eso también se ve en algunos secundarios., lo que hace suponer que Casanyes no tuvo el control férreo al que se sometían apócrifos en épocas recientes a la de la historieta.
Otro dato a tener en cuenta, es que los cortes entre capítulos no son bruscos. Utiliza el recurso del malvado Estafilocóquez oculto y amenazante, para dejar un "continuará" de los de desear que aparezca el siguiente capítulo. Así, publicada en álbum, la aventura aparece uniforme y de lectura ágil, al estilo de lo que se cocinaba en Europa (No en vano el estilo Casanyes se inspiraba mucho en el francobelga).
Lo que en apócrifo significaba sin pies ni cabeza, aquí es al revés, y la historia tiene su sentido, su ritmo y su razón de ser. Para nada está fuera de la continuidad, y los personajes se comportan como deben ser, como Ibáñez los querría ver.
Y es que lo bueno de esta historieta es que se deja leer con facilidad y entretiene bastante. Va creando expectación por ver al siguiente "monstruo" y de qué manera acabarán con él.
Mención aparte se merece el capítulo de "la murga", ya comentado con anterioridad en este blog. Lejos de la sucesión de trompazos a los que se someten los otros seres, la murga usa como su arma el ingenio y la "mala leche". El capítulo, original y divertidísimo, con un guiño a Ibáñez como colofón, merece colarse en el "hit parade" de los mejores momentos de Mortadelo y Filemón.
Entre los puntos negativos: en algún momento de la historia parece que se le acaba el fuelle, y si bien Casanyes nos brinda un buen dibujo (acompañado por mejor narración), no está al mismo nivel las 44 páginas que dura. El color, como es habitual en Bruguera, de juzgado de guadia.
Curiosidades
-Debió ser tal el éxito de la aventura que pocos números después, Casanyes volvió con El caso de los párvulos, una historia competente, pero ya sin la frescura de la comentada aquí.
- Es normal ver apócrifos copiando a Ibáñez, pero verlos copiando a Casanyes es más raro. El montruo del Lago Ness, reapareció al poco, calcado de aquí, en una historieta corta.
- Como vimos en una entrada anterior, para la edición alemana, Ibáñez hubo de crear la portada. Ibáñez copiando el estilo de un Casanyes Ibañezco no se ve todos los días.
-El vicio de calcar viñetas de Casanyes, no se pierde del todo. La viñeta en la que un paciente cae por las escaleras está copiada de la del camarero esmorrándose de "valor... y al toro". Se le perdona por la dificultad intrínseca de la vieñta, que la perspectiva se las trae.

Por último, decir que aun sabiendo que no era del maestro, cuando leí esta historietas hará la tira de años, y me dejó con buen sabor de boca, concebí esperanzas de que al fin las historietas de Mortadelo y Filemón, diese igual quien fuera el autor, tendrían la calidad que se merecían. Me equivoqué. Tras la marcha de Casanyes como apócrifo, las historietas "negras" cayeron en picado.

11 comentarios:

Chespiro dijo...

Una interesántisima entrada, libre de prejuicios y muy valiente en algunos aspectos.
Estoy de acuerdo contigo. Las criaturas de cera vivientes es una historieta que se lee con gusto. Tal vez la mejor de las apócrifas. Aunque Casanyes, en mi opinión, no siempre acierta a la hora de crear gags de los que te hacen desternillarte, dota a este guion de un encanto especial.
No obstante, el estilo, que no puede desarrollar plenamente, se ve refrenado por las directrices editoriales sin que llegue a apreciarse una auténtica libertad creativa.
El capítulo de la Murga, como dices, de lo mejor. Y hacía verdadero ruido en el patio del colegio, donde no había prejuicios sobre blancuras o negritudes.
Con respecto a la continuidad entre capítulos, con el malo anunciando a quién va a utilizar, esto parece deudor de "Los monstruos", referente claro de esta historieta, así como la historieta corta de Iznogud "Museo de cera".

Comiquero91 dijo...

Este tipo de cosas nos dejan claras cosas como que cuando un apócrifo como pudo ser Casañes le cogía cariño a los personajes podía hacer verdaderas virguerías, por cierto que numero de la colección Olé antigua era esta historieta?

Mortadelón dijo...

Cierto, Chespiro, en lo del malo anunciando el monstruo, oculto entre sombras. Un clásico de Mortadelo.
La correspondencia con el Olé, comiquero91, es la del número 245, titulado "dos macacos anticacos".
Saludos.

Comiquero91 dijo...

Muchas gracias Mortadelón por la info, aunque si no es mucha molestia me puedes describir el dibujo de la portada por si lo encuentro, para estar mas seguro

Mortadelón dijo...

Por supuesto. Antes una rectificación, no es "dos macacos anticacos" sino "nacieron para detectives". Sale Filemón en el dentista. Y clicando aquí la verás en todo su esplendor. Un saludo.

Mortadelón dijo...

link corregido
A ver si ahora funciona...

Comiquero91 dijo...

Muchas gracias si lo encuentro me lo compro fijo, la verdad es que de pequeño me encanto la historieta de los párvulos, así que esta supongo que también, aunque yo soy de la generación de los Ole grandes.

Bac Hylon dijo...

Ostras! Recuerdo haber leido un par de entregas de esta historia de los Monstruos de Cera... qué buena :-D

Y qué interesante entrada, pardiez :-D

Anónimo dijo...

Es un poco...re-animator mezclado con las pelis de Romeo, no, man?
abracicos
o.

planseldon dijo...

Vaya, no tenía ni idea de que estas dos historietas no fuesen de Ibáñez. Interesantísimo. La verdad es que son dos historietas muy buenas, de hecho la del museo de cera siempre la he considerado una de las "grandes"

Javier Ger dijo...

Una curiosidad: en cualquier historieta de M y F cuando alguien está escayolado se mueve, corre, grita, etc. como si nada, pero en esta, el Super escayolado es incapaz de todo eso. Un toque personal de Casanyes!