viernes, julio 28, 2006

Rafael González

Afuera, la distancia entre los relámpagos y la furia de su ruido se acortaba por momentos. Dentro, una estufa caldeaba el ambiente.
El sr. González revisaba las muestras que los colaboradores puntualmente habían entregado. Se notaba rareza en el ambiente.
Hacía menos de una semana que los dibujantes más emblemáticos de la casa, habían abandonado el lugar para trabajar en su propia revista. Eso era algo que al sr. González no le sentaba nada bien. Había tenido disputas con todos y cada uno de ellos, pero no le parecía suficiente motivo que diese lugar a una desbandada como aquella. Pero los nuevos, jóvenes en su mayoría, sin duda harían olvidar a los otros. Confiaba en ello. Sin duda era él mismo el que había hecho girar los engranajes. Recordaba su viaje a las Américas, y como trajo bajo el brazo un puñado de publicaciones, que habían servido de semilla para todos los creadores.Tras la sólida puerta de mader,el joven Francisco esperaba inmutable una orden de entrada. González tenía fe en él. Iba a guiar su mano, a ser su segundo padre, aunque para ello tuviese que portarse duramente con el muchacho.-Adelante- retumbó la voz de González coincidiendo con el tronar bravío de la tormenta.

Ustedes me perdonarán esta introducción, me he puesto novelesco. Pero Rafael González lo merece. Además de escritor, fue el editor, por asi decirlo, o "alma mater" de Bruguera durante largos años. Es el que trataba con los empleados, fue un hombre rudo pero gran trabajador.Él trajo de Argentina entrada la década de los 50 la publicación Rico Tipo,que cambiaría el modo de presentar historietas en nuestro país al seguir su modelo.
Seguramente dejó ejemplares a los dibujantes para que se inspirasen. Fúlmine, un personaje de Divito, gran creador argentino, debió trastear con el subsconciente de Ibáñez, pues Mortadelo guarda alguna semejanza con él.(Se llegó a hacer película del propio Fúlmine,en su país natal, un gafe que iba causando estragos allí por donde fuera)
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Según se ha dicho, el propio González, encargó a Ibáñez que creara una pareja de detectives al estilo de Holmes y Watson, y que , como hacía el Conde de Montecristo, se disfrazasen cada dos por tres. ¿Es Rafael González el creador no reconocido de M y F?.
También instigó a Ibáñez a realizar historietas más del estilo europeo, pues ideó el Gran Pulgarcito, contratando historias franco belgas, al estilo de publicaciones tipo Pilote o Spirou. Vamos, que estuvo detrás de la evolución de los personajes en todo momento. El propio Ibáñez se quejó de la presión a la que le sometía este señor, pues a las 20 páginas semanales habituales (durante los años 60), le exprimía para que alargase el número de páginas (¡e incluso que lo doblase!).


Rindo mi admiración a este hombre detrás del genio.

2 comentarios:

Miguel Estrugo dijo...

¡qué bárbaro, veinte páginas semanales! mi récord personal es tres a la semana, aunque ahora he reducido mucho el ritmo.

Dejando de lado los asuntos meramente editoriales -o sea, el producir para sacar tantas revistas semanales-, me pregunto qué habría pasado si a Ibáñez y a los demás creadores de Bruguera, en vez de intentar exprimirles el mayor número de páginas posible, le hubieran solicitado una mayor calidad. ¿Serían todas las aventuras de M y F comparables a 'El Sulfato Atómico'? ¿Se habría emancipado Ibáñez de la escuela franco-belga?

En fin, lo hecho hecho está. Ojalá hubiera personajes como don González en el panorama historietístico actual.

Chespiro dijo...

González estuvo detrás de todos y de todo. En cierta forma, fue el verdadero creador de la mayoría de los personajes bruguerianos, y el responsable de la muchas veces justa muerte prematura de algunos.