
En los años 50, como consecuencia directa de la guerra fría, el cine de ciencia ficción en estados unidos llegó a su apogeo con cintas como Ultimátum a la tierra o Invasores de Marte, por poner solo dos ejemplos. El tema principal, el miedo al invasor o ser alienígena, siempre dañino para el ser humano.
Pronto se contagiaría a la televisión esta moda imperante, y al poco, en enero de 1967, la ABC sacaría a la luz una serie singular, Los Invasores, dos temporadas repletas de platillos volantes e investigadores espaciales, debida a la mente creativa de Larry Cohen.La trama: Los invasores, seres extraterrestres de un planeta agonizante. Su destino: la Tierra. Su propósito conquistar el planeta. David Vicent sabe que los invasores ya están aquí y que han adoptado forma humana. De algún modo, Vicent ha de convencer a este mundo descreído de que la pesadilla ha comenzado.
A finales de los 60 llegó a la televisión española, y calaría hondo en Ibáñez, pues años después echaría mano de estas propuestas para la gestación de uno de los álbumes más logrados de Mortadelo y Filemón. Los marcianos habían pululado por las historietas cortas de Mortadelo, y hasta en una de las películas de Estudios Vara aparecía un ser del otro mundo. Un cartel preguntando si Mortadelo es un invasor (referencia directa a la serie) promocionaba uno de estos cortos.

En la revista del personaje, del número 161 al 172 (diciembre de 1973 a marzo de 1974) se serializó los Invasores. La Unión de Planetas Camorristas Catalépticos (U.P.C.C.) se propone conquistar la Tierra. Camuflados como camareros en la "base Lunar", el Bar la Luna, ayudarán al profesor Von Iatum.
En cada episodio se verán amenazados por un extraterrestre, a cual más terrible, o se verán de lleno en una confusión debido a la ineptitud de los agentes, y al final se dará un giro argumental sorprendente, que Ibáñez volvería a usar poco después, en Pánico en el zoo, desenmascarando al profesor Von Iatum, que al cabo es un alienígena de aviesas intenciones. 
Como en muchas historietas, los comienzos de cada episodio son lo mejor de la aventura, donde se ve a ambos personajes actuando con desgana en su rol de camareros y provocando la ira de los clientes.
Mención especial, el comienzo de la aventura, desplazados a África para recibir las secretísimas órdenes. Otro episodio a destacar, aquel que confunden las varillas de un paraguas con una araña gigante del espacio exterior, o el episodio en que se las ven con el platillo de la colecta del agente Regúlez, que se casa, o cuando caen desde lo alto de un edificio reiteradas ocasiones.
Todos los gags son estupendos.
El dibujo y tinta mantienen coherencia, y se encuentran entre lo mejor de la época en cuestión gráfica, con una narración fluida y precisa.
Mención especial, el comienzo de la aventura, desplazados a África para recibir las secretísimas órdenes. Otro episodio a destacar, aquel que confunden las varillas de un paraguas con una araña gigante del espacio exterior, o el episodio en que se las ven con el platillo de la colecta del agente Regúlez, que se casa, o cuando caen desde lo alto de un edificio reiteradas ocasiones.
Todos los gags son estupendos.El dibujo y tinta mantienen coherencia, y se encuentran entre lo mejor de la época en cuestión gráfica, con una narración fluida y precisa.

Curiosidades:
-En la página 2, en la viñeta 5, aparece caricaturizado el detective Frank Cannon, de la serie de televisión Cannon (1971).

-En la página 12 aparece Rompetechos, y el labriego bien podría ser el tío de este (Indalecio o Lentejo).
-El gag de crecerle a uno la barba mientras espera es usado en dos ocasiones: en la página 5 y en la 42.
-En las reediciones de Ediciones B los colores han sido cambiados (por ejemplo: el color azul del alienígena gusano ha sido sustituido por uno entre rojo y marrón).










































